Más que brindar afecto, servicio y apoyo al
otro, somos una familia, una guía continua que con paciencia, humildad y
comprensión busca ser merecedora de momentos alegres y tranquilos, pero que no
están asegurados. Acompañamos y
encaminamos a las pequeñas esponjitas
que hacen parte de esta familia. Esponjitas
que desbordan ganas de auscultar
su mundo haciéndonos, a su vez, constantes aprendices porque con su imaginación
nos obligan a ser más creativos, más fuertes y a darle valor e importancia a
nuestra labor.
Hoy nos permitimos sembrar confianza, protección
y caminos de fe en Dios, porque con Él de la mano, ya somos grandes.
Adriana Pedraza
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